La marca española Two Five vive un momento histórico con su participación en el Mundial 2026 (el primero desde su fundación) gracias a los arqueros Marcio Rosa (Cabo Verde) y Nour Bani Attiah (Jordania). En conversación con Guantes de Arquero, Joan Compte, CEO de Two Five, y Pedro Mayo, director de Producto y Marketing, revelan cómo un guante puede involucrar procesos en siete países antes de llegar a las manos de un portero.
Cuando un arquero salta al campo con un par de guantes nuevos, pocas veces imagina la compleja cadena de trabajo que existe detrás de ese producto. Mucho menos si esos guantes terminan disputando una Copa del Mundo.
Para Two Five, una de las marcas especializadas que más ha crecido en los últimos años, 2026 representa un antes y un después. La firma española logró por primera vez tener presencia en un Mundial FIFA, un hito que confirma la evolución de un proyecto que nació con una idea muy clara: crear una marca hecha por porteros y para porteros.
“Two Five fue siempre una idea que teníamos en la cabeza y sabíamos que saldría bien. En un mundo cada vez más deshumanizado, optamos por crear una marca por y para porteros, desde todos los puntos de vista, tanto del portero profesional como del portero amateur”, explica Joan Compte, CEO de la compañía.


Un guante que recorre el mundo
Aunque desde el exterior un guante parece un producto sencillo, su fabricación es mucho más compleja de lo que muchos imaginan.
Pedro Mayo, director de Producto y Marketing de Two Five, detalla que la producción de sus guantes involucra distintos países especializados en diferentes procesos. Las fábricas de la marca se encuentran en Pakistán, Túnez, Ucrania y Hungría. El látex utilizado en la palma proviene de España y Alemania, mientras que diversos materiales empleados en el dorso llegan desde China.
El resultado es una cadena de producción internacional que conecta tres continentes antes de que el producto llegue a las manos de un arquero.
“Parece fácil, pero cuadrar todo para llegar en plazo a un lanzamiento es un reto”, reconoce Mayo.
A ello se suman los desafíos logísticos actuales, marcados por tensiones geopolíticas, cambios en las rutas comerciales y retrasos en algunos corredores marítimos internacionales.
Sin embargo, para la marca, mantener el control de cada etapa del proceso es fundamental para garantizar el rendimiento que exigen tanto los porteros profesionales como los aficionados.

El Mundial y el espíritu Underdog
La presencia de Two Five en la Copa del Mundo 2026 tiene nombres propios: Marcio Rosa, arquero de Cabo Verde, y Nour Bani Attiah, guardameta de Jordania.
Ambos porteros representaron a la marca española en el torneo más importante del fútbol mundial, convirtiéndose en los primeros embajadores de Two Five en una cita planetaria.
La historia encaja perfectamente con la identidad que la compañía ha construido desde sus inicios. Si bien la marca aspiraba a contar con representantes de selecciones de primer nivel, terminó encontrando una conexión más auténtica con equipos que debieron luchar para hacerse un espacio en el escenario internacional.
“Teníamos claro que queríamos estar en el Mundial. Por supuesto pensamos en grande y hablamos con algún primer espada. Pero la realidad es que conseguimos cerrar a porteros de selecciones no dominantes. Y estamos orgullosos de ello”, explica Pedro Mayo.
Lejos de considerarlo una limitación, Two Five convirtió esa realidad en una declaración de principios.
“Sabemos lo que somos, de dónde venimos y nos alineamos con el concepto Underdog. Nos representa”, añade.
A partir de esa idea nació la colección Atlanta WC26 Underdogs, un modelo inspirado en aquellos equipos y jugadores que desafían los pronósticos para competir entre los mejores del mundo.
Para la marca, la presencia de Rosa y Bani Attiah en el Mundial representa mucho más que visibilidad internacional. Es la confirmación de que una empresa especializada, nacida desde la pasión por la portería, puede abrirse paso hasta la máxima vitrina del fútbol.

El mismo guante para todos
Uno de los aspectos que más orgullo genera dentro de Two Five es la decisión de ofrecer a los aficionados exactamente el mismo producto que utilizan los porteros profesionales.
Mientras algunas marcas comercializan versiones adaptadas de sus modelos élite, la firma española apuesta por mantener la máxima fidelidad posible entre el producto profesional y el que llega al consumidor.
“Tanto Joan como yo somos coleccionistas de guantes. Y es muy frustrante ver que los modelos que llevan los profesionales son diferentes a los modelos comerciales”, comenta Mayo.
Por ello, el modelo Atlanta WC26 Underdogs incorpora las mismas modificaciones utilizadas por los porteros que representan a la marca en el escenario mundialista.
La filosofía detrás del producto
Desde su creación, Two Five ha apostado por un modelo diferente al de las grandes multinacionales del sector.
“Nunca intentamos competir siendo más grandes que nadie. Intentamos ser mejores en aquello que realmente importa para un portero”, señala Compte.
La compañía ha construido su crecimiento alrededor de la especialización, escuchando constantemente a sus atletas y clientes para desarrollar productos específicos para las necesidades del puesto.
Sin embargo, para Mayo, escuchar al usuario no significa necesariamente seguir todas sus peticiones.
“Lo que el cliente necesita no siempre está alineado con lo que el cliente quiere”, afirma.
El responsable de producto explica que el desafío consiste en entender las necesidades reales del portero, estudiar el mercado y desarrollar soluciones que incluso puedan adelantarse a las demandas actuales.
“Intento aplicar una filosofía basada en conocer el producto al milímetro, conocer a la competencia, conocer las necesidades del usuario y ser valiente desarrollando mirando más hacia delante que hacia atrás”, añade.
Del análisis a la cancha
El desarrollo de un nuevo guante comienza mucho antes de que aparezca en las tiendas.
Tras el lanzamiento de cada colección, la marca analiza el comportamiento del mercado, identifica fortalezas y debilidades y decide qué modelos recibirán simples actualizaciones estéticas y cuáles darán un salto generacional.
Posteriormente llegan las fases de diseño y prueba, donde participan tanto miembros del equipo técnico como porteros profesionales y de formación.
Una de las novedades que prepara la firma para sus próximas colecciones es la creación de líneas de productos con una identidad visual común.
“Desde este FW26 ya no sacamos guantes sin conexión entre ellos. Ahora nuestras colecciones serán packs con una historia común”, adelanta Mayo.
Mirando al futuro
La presencia en una Copa del Mundo marca un punto de inflexión para Two Five, pero dentro de la empresa consideran que apenas es el comienzo.
“Este 2026 ya ha supuesto un antes y un después para nosotros con nuestra primera participación en un Mundial de la FIFA. Es un hito que demuestra que estamos en el camino correcto, pero también marca el inicio de una etapa todavía más ambiciosa”, asegura Compte.
El objetivo ahora es continuar expandiendo su presencia internacional, aumentar su participación en nuevas ligas y selecciones y desarrollar productos que vayan más allá de los guantes.
Porque detrás de cada parada, de cada estirada y de cada partido disputado al más alto nivel, existe una historia que comienza mucho antes del pitazo inicial: una historia que conecta siete países, tres continentes y una misma pasión por la portería.

